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Herrera sobre Jémez: "Él cree que su equipo no es grande, el mío sí"
LOS ÁNGELES -- "Egos", dijo, mirándose de perfil al espejo, José Luis Higuera (alias: El Pelagatos 2.0 de Vergara, según Ricardo Peláez), para justificar la vocación menesterosa del fiambre Chivas en este torneo.

"Soberbia", debió flagelarse Miguel Herrera en un "mea culpa" de cínica sinceridad y autenticidad, luego de que los desechos del futbol mexicano vestidos de Necaxa, le sometieron en el mismísimo Nido: 1-0.

"No somos grandes", dijo el liliputense Paco Jémez mientras chillaban sus alpargatas empapadas con el zumo del almizcle del miedo, en tanto le arriman los cerillos para incendiar el pastel con las 20 velas --o cirios--, en otro aniversario de la anemia de títulos de Cruz Azul.

Queda claro: cada tragedia tiene su Nerón.

Mientras el aún soberano Chivas se arma chiquiadores y fomentos, con las regalías caducas de esos recortes del confeti mediático de su gloria más efímera que breve --que se entienda--, para cobijarse y sanarse en la pocilga del sótano de la Liga MX, Higuera ve la paja en el ojo ajeno, mientras aplica rimmel jactancioso en la viga clavada en el suyo.

"Egos", dice Higuera (alias: El Pelagatos 2.0 de Vergara, según Ricardo Peláez), y marca con una letra escarlata a los que, evidentemente, señala como prostitutas en pantaloncillos cortos... y uno que otro con corbata también.

Afanoso en escurrirse de la quema con leña verde, el milusos de Chivas (vende pociones y jugadores en paquete; compra bultos, cajas y uno que otro Caixinha a precios exorbitantes) elige el canto de las sirenas abandonadas: conjuga el verbo ser en la delicia fugitiva del subjuntivo del pretérito pluscuamperfecto: "hubiéramos sido".

Pero Chivas ya no es. Y sus jugadores confesaron públicamente en 65 minutos ante el América que cambiaron el sudor legítimo del torneo anterior, por los aceites del placer, tal vez, con La Chofis como el Dante por ese paraíso hedonista.

Bien dice el proverbio: "Los hombres grandes sobreviven a una gran derrota; los hombres pequeños no sobreviven a una gran victoria".

¿Cuál de ellos es Chivas? El Clausura 2018 develará el misterio, pero, mientras tanto...

Y, en otra página discordante del futbol mexicano, a esa moralla futbolística del futbol mexicano, Nacho Ambriz la convierte en un billete completo, cierto de un banco de pocos fondos e ilusiones, como el Necaxa.

"Soberbia", debió ser el latigazo que debió asestarse en el lomo Miguel Herrera en la conferencia de prensa tras la derrota ante estos rojiblancos en extinción, por un América petulante, que se quedó en el diván tras vencer a otros rojiblancos, que se se extinguen como monarcas, Chivas.

Soberbia absoluta: del mismo Herrera por prescindir de Oribe Peralta y Darwin Quintero, mandando el mensaje del mínimo esfuerzo a sus oligarcas, para enfrentar a un Necaxa cuyo pasado glorioso cabe momificado en un USB de llavero.

Y si el técnico vio un interescuadras en puerta, para después enfrentar a Cruz Azul por la Copa Mx, sus dirigidos hicieron lo mismo.

Sorprende Luis Pérez, quien sale del barrio con un remate alegórico de palomita: 1-0. América no lo cree, y Necaxa, apenas se lo cree. Herrera cita a sus musas: Oribe y Darwin. ¡Carajo, que el barco de la soberbia hace agua!

Pero esta vez, enfrente, esta Barovero... y no Cota. De manos serias, sin afanes de malabarista, el arquero hidrocálido ataja todo, mientras Marchesín también bufa, porque Necaxa quiere poner un moño de 2-0 a su noche de hombría.

Nacho Ambriz pasa a cobrar factura. Los maltratos en El Nido, le dieron un abono moral. América rumia ante Necaxa, después de bramar ante Chivas. Las rotaciones están malditas, Miguel Herrera.

Y en este Circo de tres pistas, uno de los grandes es transfigurado en enano, por decisión propia. Chopin y su marcha fúnebre han sido anfitriones de los sepelios de las promesas de Cruz Azul por 20 años.

Generoso, comprometido, disciplinado, Lobos BUAP se harta y escupe los huesitos con osteoporosis del Cruz Azul. 3-0 y debieron ser más. Rafa Puente ha hecho de perros de trineo, una jauría insaciable.

Paco Jémez baja a Cruz Azul del pedestal: "No es un equipo grande". El mausoleo espiritual y celeste de Don Guillermo Álvarez Macías debió cimbrarse, porque él, lo hizo un coloso.

Pero el alopécico y bilioso técnico español tiene razón: con él, Cruz Azul sigue dejando de ser grande. Un problema de lingüística. Sin él, y de nuevo en el subjuntivo del pretérito pluscuamperfecto, "hubiera sido" mejor.

Sin duda Jémez ya tiene empacado el vinillo y el jamón serrano, para regresar a España. Aunque hay algunos que todavía, con ese complejo de conquistados y esclavizados, llaman a España, la Madre Patria, lo cierto es que el técnico está urgido de irse a "un sitio, oscurito" en su terruño.

Problemático el estigma de Jémez cuando el equipo ve tambalearse su clasificación. ¿Cuántos jugadores en verdad respetan a Cruz Azul y cuántos ven sólo su mejor ubre mercenaria? Forajidos, pues.

¿Habrá alguien al interior de Cruz Azul capaz de alzar la voz contra el propio técnico? ¿Corona? ¿Chaco? Oh, cierto, en La Máquina no hay un hijo legítimo de la matriz cruzazulina. Es un plantel de bastardos en un orfanato para Kardashians.

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LOS ÁNGELES -- ¡Fuera de Chivas, Matías Almeyda! Que ni siquiera se entretenga en ponerle el deshonroso moño negro al engorroso y humillante torneo, y que ni siga adelante en la Copa MX.

Fuera. Largo. Vuelo directo al gallinero de River Plate.

Súbitamente, tras el tropiezo en el Clásico ante el América, las redes sociales se convirtieron en un voraz patíbulo y Matías Almeyda era llevado al cadalso, no sólo por algunos ¿comunicadores?, sino también por algunos aficionados amnésicos.

Que ruede la cabeza sobre un pantano de sangre, eso quieren. Tienen razón. Que se largue. Pero ya.

Después de todo, ¿qué hizo Matías Almeyda por el Guadalajara...?

1. EN EL HOYO...

Digo, es cierto: Chivas agonizaba y el 'Chepo' de la Torre había contagiado de pánico e inseguridad a su propio vestuario, y 'El Pelado' se sumergió en un clima hostil, totalmente agreste, a una labor de supervivencia compartida. Pacto suicida.

A 'Chepo' se le agotó el discurso, y hasta a su libro de cabecera con las frases más perronas de Einstein, se lo había tragado la teoría de la relatividad sobre el descenso.

Almeyda había llegado con misterio, con engaños, con mentiras, con su cuerpo técnico, con 27 maletas, pero nomás para ver si en Tepic con Coras había chamba, y diciendo que no sabía ni siquiera que su primera entrevista con el Rebaño con Néstor, casual, curiosa y circunstancialmente, era el hermano del técnico en gestiones.

Con los medios en contra, por la farsa montada por Chivas para contratarlo, y con el tibio antecedente como clímax de su curriculum de llevar a River Plate al título... de la división de ascenso en Argentina, Almeyda hizo la tarea... y un poco más. Sobrevivió Chivas y sobrevivió él.

Salvó al Guadalajara y le lavó la cara. No se arrastró el Rebaño penosamente sobre sus vestigios de dignidad para resucitar, sino que lo hizo de manera saludable.

2. A LO CHIVAS...

¿Qué se vaya Almeyda pero ya? Claro, después de todo, en México, y en la órbita de sus directivos abundan entrenadores que puedan mantener ese estilo de juego a un Guadalajara, que, insisto, muy a título personal, tiene el privilegio, la ventaja, la bendición de jugar sólo con mexicanos.

Estas Chivas de Almeyda dejaron un sello muy claro: hacían el mejor futbol en el torneo mexicano. Lo más cercano fueron algunos momentos del Pachuca de Diego Alonso, o, dentro de sus alcances, estos Lobos BUAP de Rafa Puente. ¿Alguno otro?

Velocidad, rabia, compromiso, dinámica, posesión, atrevimiento, orden táctico, entrega plena, además de un mapa muy claro de juego, mostraron a un Chivas realmente suculento, más allá de que estuvo pecando de inmadurez, de inconsistencia y de la falta de una banca sólida.

Pero, en este futbol mexicano ¿cuántos equipos reembolsan en la cancha no sólo el precio del boleto, sino las expectativas de la afición?

Pero, bueno, ya algo parecido, sólo parecido, se lo dieron a Chivas el 'Yayo' de la Torre, el 'Chepo' en su primera etapa, y Hans Westerhoff, entonces, ¿qué mérito tiene? Sí, que lo trepen en un avión rumbo a Argentina.

3. PERSONALIDAD...

Hay que recordar que en conferencias de prensa, Almeyda se quejó de que "este equipo sólo puede jugar con mexicanos", como un lamento desesperado.

Incluso en Argentina habló de que "debía trabajar el triple", y hasta "pensar tres veces", porque trabaja sólo con mexicanos. Doble tache.

Más allá de esas lamentables deliberaciones, lo cierto es que se ha atrevido, como ningún otro entrenador de la época de Jorge Vergara, a respaldar a jugadores de la cantera, a veces con aciertos (Michael Pérez, 'Chapito' Sánchez, 'Chelo' Zaldívar, Carlos Cisneros), y a veces de manera estoica, terca e inútil, como con 'La Chofis' López, un futbolista con notables facultades, pero más adicto a los placeres mundanos y carnales que a la gloria maravillosa del futbol.

Y por ahí vienen Godínez, Márquez, Macías, Benítez, además de los que incorpore para el siguiente torneo.

Más allá del cobijo fallido a 'La Chofis', que parece llevar en ese apodo de vecindad su destino, Almeyda ha tenido influencia positiva en jugadores. Zaldívar, Cisneros, Pérez, han terminado por seguir su consejo en invertir sus salarios en bienes raíces, en lugar de autos suntuosos, extravagancias y caprichos de su juventud.

Pero, eso, ¿a quién le importa? Que echen a Almeyda. Al fin y al cabo siempre habrá manera de hacer contrataciones espectacularmente estrambóticas y fracasadas como las de Reyna, De Nigris, Castro y tantos otros que llegaron sólo a recoger su generoso fondo de retiro.

Y claro que pululan por ahí otros entrenadores como los que han engatusado a Jorge Vergara, desde un Raúl Arias, hasta los espejismos de Paco Ramírez, Bustos, Ambriz, Vant Schip, entre otros. De esos, hay una larga lista.

Ya, puntualmente, ciertamente enterarse de que numerosos aficionados de Chivas y algunos ¿comunicadores? sentencian a Almeyda por el desenlace del Clásico, equivale a que deplorablemente traten de minimizar todos los detalles enumerados.

Sí, hay equivocaciones. Se le dio el poder total a Almeyda, cuando debería tener un director deportivo a su lado, que le cuestione con argumentos genuinos. Que sea su fiscal, pero también su abogado. Ninguna dictadura puede ser eficiente.

Y se ha equivocado al irrumpir en decisiones médicas. Almeyda no puede decidir si un jugador debe o no ser operado. Detuvo intervenciones de jugadores que al final tuvieron que darse, y los casos más claros son los de Zaldívar y Cisneros.

Si bien el promotor de Matías Almeyda, un sabueso para olisquear oportunidades, ha querido colocarlo en España, Italia, ofrecerlo hasta para dirigir al Tri y hasta susurrar su voz para hacerse cargo de Argentina, la realidad es que esa labor de Santiago Hirsig a veces ayuda poco a su representado. Meterle ideas vaporosas en la cabeza a un técnico hipersensible a esas circunstancias es contraproducente.

Por ejemplo, este jueves en Raza Deportiva, pudimos confirmar que Matías Almeyda sí está entre los cuatro candidatos para dirigir a la selección chilena.

Y Almeyda sabe que la baraja es amplia, aunque sabe, también, que ninguna de las supuestas ofertas puede alcanzar a cubrir su nuevo salario con Chivas.(( Más allá de que se confirma el descontento de Almeyda, al grado de hacer sentir que si no llegan refuerzos (Elías Hernández) pensaría en dar un paso al costado en junio de 2018, hoy, queda claro, debe confrontar desde ya un trabajo de reconstrucción absoluta.

Y claro, es inevitable señalar a otros responsables semiagzapados: los mismos jugadores.

La afición de Chivas bien puede llamar a cuentas a sus figuritas. Que respondan puntualmente: ¿porqué sólo ante el América encontraron ese nivel altísimo de rendimiento, casi de perfección absoluta, hasta antes del error de Rodolfo Cota, y en los anteriores juegos no?

Ese es un obligado acto de conciencia de cada jugador de Chivas. Ellos mismos quedaron expuestos. Ellos mismos quedaron exhibidos que en los anteriores partidos nunca quisieron, así, nunca quisieron, tener ese rendimiento como ante El Nido, al grado que nadie extrañó a Rodolfo Pizarro.

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LOS ÁNGELES -- Chivas tuvo derecho a soñar y a hacer soñar. Durante el primer tiempo, durante una fracción del segundo, con el 1-0, con el dominio sobre el América. Y de ahí, del ensueño, a la pesadilla. Brutalmente.

Hasta que Rodolfo Cota rebotó un disparo frontal, potente, pero directo al cuerpo, de esos que, dicen los arqueros, los aprietas contra el pecho, como si fuera tu primer balón de futbol. Pero Cota lo escupió, lo entregó, y Oribe Peralta, depredador de colmillo largo y corta clemencia. Y de ese 1-1, el mundo se vino sobre Chivas.

El saldo es despiadado: derrota en el Clásico, confirmación, por si hacía falta, de su derrocamiento, como el monarca más breve del futbol mexicano, y encima, de regreso a la enfermería Carlos Salcido y Alan Pulido, donde ya los espera el Chapito Sánchez.

El Rey del Clausura 2017 reinó en un nosocomio: donde curaba las heridas de sus resultados y las dolencias de sus lesionados. Y el América lo envía a terapia intensiva.

El 1-1 desestabilizó totalmente a Chivas. No sólo por el empate en sí, sino, seguramente, porque el traspiés de Rodolfo Cota los colocaba en una situación de fragilidad inesperada, porque, irónica, injusta, desgarradoramente, era el único que no podía equivocarse en una jornada perfecta para los otros diez en la cancha.

Porque Chivas había jugado, hasta antes de ese 1-1, aún con el ingreso de Cecilio por el América, en una línea de cero tolerancia, de casi perfección.

Y con el 2-1, con el agregado dramático de las lesiones, Chivas, en sus intentos de reacción, encontró a un América perfectamente acomodado, en ese recurso tan sofisticadamente pulido por Miguel Herrera, para defender una ventaja enclenque, anémica, que lo ponía nervioso.

Y como aves de rapiña, las Águilas vivieron, tras el 1-1, sus mejores momentos, hasta que con la entrada de Orrantia, El Piojo se decidió a cerrar el partido, Ahorcó la mula de seises, y con la pelota en sus pies, el Guadalajara ya no encontraría rutas, menos aún cuando caía en precipitación, y casi de resignación en la entrega de la pelota.

Para desgracia del Rebaño, el americanismo aún bailoteaba en la tribuna, en ese ritual exuberante del festejo, cuando cayó el segundo con disparo cruzado a Renato Ibarra, con toda la estructura defensiva de Chivas totalmente desordenada.

Y entonces, Miguel Herrera se dio unos minutos de tolerancia. Permitió que sus jugadores aprovecharan el total desconcierto del rival, que lo habían enredado demencialmente en el manejo de la pelota, hasta que se dio cuenta, que no debía correr más riesgos, en medio de la angustia de un último tiro de esquina en el que Chivas sumó al área rival a Rodolfo Cota.

Así pues, un saldo absolutamente rojo para Chivas, que ahora, como un consuelo muy amargo, muy magro, muy endeble, lastimoso casi, se dedica a reconquistar la Copa MX.

El derrocamiento y el desbarrancamiento del rey efímero, de este rey de breve mandato, se hace más amargo, porque al terminar de rodar cuesta abajo, todas las galas de la realeza, terminaran en los andrajos de un menesteroso.

Ese mismo día en que Chivas se coronó, ese mismo día, sin saberlo, empezó a abdicar. Las coronas se llevan mejor con una cabeza llena de humildad que con una cabeza llena de soberbia...

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LOS ÁNGELES -- Primero, el escenario: América pasea pomadoso y de frac como escolta del líder Monterrey. Pipa y guante.

Y 14 puntos y 14 escalones debajo de El Nido, Chivas zurce los andrajos de la que alguna vez fue su gala como campeón de muy breve, de brevísimo reinado.

Vaya, tardó más el Guadalajara en coronarse que en abdicar. O en ser echado de un trono que evidentemente le quedó grande, no para poseerlo, sino para retenerlo.

Ahora, con el Clásico de Clásicos desplegando fanfarrias desde Coapa y repicando recelos desde Verde Valle, explicamos ese enigma de "¡ese, mi campeoncito de papel...!".

La frase la escupió con menosprecio una dama. Una rubia platino, de esas con el estío en la cabellera, y colgándole al cuello, hasta la inquietante llanura en el infinito escote, esa orfebrería de trigo hecho oro, según relataba el alguna vez campeón mundial mexicano y aficionado a Chivas, José Becerra.

"Parecía Marilyn Monroe", relataba el peleador, con un destello de lascivia en la mirada. Por entonces, Becerra era idolatrado después de grandes combates y victorias sobre el argelino Alphonse Halimi.

Y la recordaba con detalle, porque esa noche del 24 de octubre de 1959, José Becerra la pasaba mal en la arena tapatía ante Walter Ingram, estadounidense de West Virginia, de 24 años y sólo 134 asaltos en su cuenta. Sí: gavilán y paloma.

Pero Ingram sorprendía. José Becerra sentía lo duro y lo tupido. Pero, en ese momento, apareció la odalisca del pecado, entornando los ojos, detrás del azabache aleteo postizo de sus pestañas. Se cruzaron las miradas.

"¡Ese, mi campeoncito de papel!", le gritó aquella Afrodita, y después le soltó azufroso desprecio en una bocanada de humo. Pero, recuerda Becerra, la rubia platino se lo dijo silabeando, con ese acento de tugurio capitalino. Algo así como "e-se-mi-cam-peon-ci-to-de-pa-peeeeel...".

"Me cegué, me perdí. Me llené de rabia y me fui encima de él (Walter Ingram), ya no veía ninguna rubia, sino todo rojo, todo negro", reseñaba José Becerra.

Ingram se desplomó en su esquina. El réferi entró en histeria. Ingram no reaccionaba. No reaccionaría. Ingram agonizaba. Moriría dos días después en el Hospital Civil de Guadalajara. Becerra, católico, muy religioso, consideró el retiro. Nunca volvió a ser el mismo.

"¡Ese, mi campeoncito de papel...!". O más apegado a la memoria de Becerra: "e-se-mi-cam-peon-ci-to-de-pa-peeeeel...".

Regresemos a la Jornada 10. Clásico Nacional en lista de espera. América mira hacia arriba: Monterrey. Chivas mira hacia el fondo: el sótano está un escalón debajo, a un tropiezo...

Cualquiera apostaría por el América, especialmente tras descarrilar a La Máquina de Paco Jémez, con pocos sobresaltos. Cualquiera apostaría, siempre, porque hay 14 puntos de autoridad y 14 escalones de distancia. Cualquiera...

Pero, la única certeza que ampara a cada edición de un Clásico Nacional es que, a veces, los desfavorecidos y sentenciados, salen de sus tumbas, y se atreven como estertor de supervivencia, a darle un sopapo a la lógica, al sentido común y al magnífico favorito.

Hoy, desvencijado, eliminado, desahuciado, pero Chivas ciñe, tal vez apócrifamente, la corona de campeón. Sabe, el Guadalajara, sus jugadores, su cuerpo técnico, que pueden salvar su campaña, a pesar de ir contra un América cada vez más sólido, cada vez más compacto, cada vez más favorito y cada vez arrogante, consciente de su poderío.

La historia del deporte llena anaqueles maravillosos de casos así, como el de José Becerra.

A Chivas sólo le falta ese maniquí de cabello falso y joyas legítimas -tal vez--, que le susurre al oído, a cada uno de sus jugadores, con esa misma inquina que a Becerra: "e-se-mi-cam-peon-ci-to-de-pa-peeeeel...".

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LOS ÁNGELES -- Fue también un martes negro. Sí, dentro de un martes estremecedor, estrujante, luminoso, en que la voluble ruleta del Mundial detuvo sus giros y entregó pasaportes directos y a repescas. Drama y comedia.

Un martes, diría Diego Maradona, en que la pelota se percudió, como él mismo lo hizo ante Inglaterra con su mano atea invocando a Dios, pero después la higienizó, con tersura, hasta inmacularla, con el segundo gol en esa huracanada embestida napoleónica, tan chaparrón y regordete, sobre los alfiles de la Reina.

Una jornada mundialista en la que Islandia es la candorosa Cenicienta que adopta la humanidad con la primorosa inocencia de la que debuta en Mundiales, hasta un Lionel Messi que despierta del letargo en su iglú pectoral y hace tres goles para ganarse, en Rusia, su última oportunidad de ser exaltado a esa Basílica donde hoy sólo habitan dos divinidades: Pelé y Maradona.

Pero, el futbol también tiene esqueletos en el armario. Bochornos que se exhiben patéticamente para demostrar que los veredictos de la cancha no siempre se asientan en la red ni siempre se oficializan en el marcador.

Hay dos manifestaciones descaradas. Una que confirma que los árbitros fingen ser ineptos inocentes cuando hay perversas indicaciones. La otra, cuando el futbolista concilia con su adversario un pacto de no agresión.

Ambos descréditos del futbol, de los árbitros, los dirigentes y los futbolistas mismos, ocurren en ese hemisferio, en el que Loretta Lynch determinó que hay más corrupción en el balompié: América. Se perpetraron delitos deportivos, morales, éticos, en Concacaf y Conmebol.

Ojo: no olvidemos que en Europa se consuman atracos similares. Austria y Alemania, en pleno mundial, pactaron jugar en media cancha, para que el 0-0 eliminara a Argelia. Y Thierry Henry encaminó a Francia a su peor mundial, de un manotazo. El karma cobra caro en el futbol.

El primero de ellos se consuma en favor de Panamá que, vale decirlo, obtiene de la manera menos grata, un visado mundialista que ya merecía y llegó a coquetearle en dos anteriores procesos. El destinatario del crimen futbolístico no es indigno del premio, pero si él es la forma.

Un balón que apenas husmeó, que apenas olisqueó la línea de gol, que merodeó en el inútil ya casi, fue dictaminada como gol. Sobre esa piedra, Panamá construyó su travesía mundialista frente a una Costa Rica ya clasificada, pero indignada por el asalto.

Panamá no es culpable. Cierto: siempre quedaba al equipo canalero el camino puro, muy improbable, de la caballerosidad y el honor, de decir que la pelota no había cruzado la línea de sentencia.

Pero, seguramente aunque Panamá intentara convencer al emisario de Concacaf, Walter López, éste, seguramente por consigna habría dado por bueno el gol. Ya no importaba si la pelota cruzó o no la franja homicida, sino que ya era oficial en el marcador.

Walter López fue, ha sido, y seguramente será, mientras la indecencia de Concacaf lo permita, un instrumento de los intereses de la zona. Es el tahúr que entrega la carta correcta al jugador correcto. Su favorito en estas lides siempre ha sido México, pero no significa que no pueda cambiar de ahijado. La corrupción y los vampiros no distinguen heráldica sanguínea.

La jugada siniestra de Walter López repercutió en oros frentes. Honduras se enteró que tenía repesca, y además ayudó al lento, penoso, ominoso, descarado, pero muy devoto suicidio de Estados Unidos.

Hay que recordar que es inexplicable que el silbante guatemalteco sea árbitro con gafete de FIFA, como apóstol del Fair Play, cuando su país está exiliado por corrupción de sus dirigentes. ¿Acaso el olmo da peras? O Infantino no lo sabe, o lo sabe y lo aprueba. En cuakquier caso, es cómplice.

El otro es escenario no es menos lamentable. Uno siempre defiende que lo más purificado en la cancha, generalmente, sí, generalmente, es el futbolista. Perú y Colombia arrullaron nuevas dudas hacia el gremio.

Aceptemos que Ospina se bloqueó mental, física y futbolísticamente, y por eso no llega al cobro de Paolo Guerrero, aunque iba a su poste, y aunque ha salvado de esas, y muchas, en su carrera este arquero colombiano.

El video lo muestra. Radamel Falcao deambula, casi cínicamente, pavoneándose, como ofreciendo algo prohibido, y tapándose la boca, con los jugadores peruanos. "Tregua, que estamos vivos", el mensaje.

El goleador colombiano asegura que "sólo les actualizaba sobre otros resultados de la eliminatoria", y claro el mensaje indicaba que el empate los tenía en la zona de clasificación. Pacto de no agresión.

Los jugadores peruanos aceptaron los diálogos con Falcao y agregaron a la lista de embajadores de paz, cuando en la cancha sólo debe haber guerra leal, a Cuadrado, quien redondeó el discurso pacificador de su compatriota.

Obviamente, aficionados de Colombia y Perú, defienden el gesto de divulgación de no agresión por parte de Falcao y Cuadrado, y la forma de consensuarlo con los resignados, abnegados y felices peruanos.

Y es entendible, porque, como seres humanos, y más en algo intrascendente, relativamente, como el futbol, para muchos, insisto, importa poco el cómo, especialmente si incluye un visado mundialista.

Cierto que Chile no hizo su tarea, pero en los códigos que tanto defienden a muerte públicamente los futbolistas, si estos comportamientos de pactar resultados los ejecutan con su selección, ¿lo harán también con sus clubes?

Puntualmente, en este caso, ese espíritu pulcro de futbolista, con quimeras de infancia y adolescencia en el barrio, se gangrenó. Y lo podrido, o se amputa o contamina.

Ya alguna vez el portero mexicano Oswaldo Sánchez pidió clemencia en una desesperada e histérica mímica, cuando sus adversarios hondureños estaban en pleno abordaje. Querían la zalea del Tri extendida en San Pedro Sula.

En el Mundial de 2002, en Oita, Japón, después de que Alessandro Del Piero consigue el empate a uno al minuto 85, Franceso Totti se acerca a Rafa Márquez para decirle que ese 1-1 los ponía en la siguiente fase para el deceso de Ecuador.

Insisto, no son vicios nuevos, pero no por habituales, son saludables.

¿Qué es más lamentable: la consigna conkakafkiana para Walter López o la procesión de rendición, pacificación y tregua de Falcao y Cuadrado y la sumisión de los peruanos?

Confirmo: lamentablemente, el fin justifica los medios... y los miedos.

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LOS ÁNGELES -- Nos merecemos el Muro. Merecemos pagar el Muro. Que lo pague la FMF. Por desagradecida.

Hace cuatro años, Estados Unidos le tendió un compasivo y misericordioso puente de salvación al desahuciado y sofocado México para que fuera al repechaje ante Nueva Zelanda. Como náufrago, el Tri besó la arena de Río de Janeiro.

Este martes, México debió corresponder. Este martes debió saldar deudas de honor. Pero mandó a Estados Unidos a Siberia, sin escala en Moscú. Al cabo, los desagradecidos o los malagradecidos tienen un nicho especial en el Infierno.

Este martes, ante un Estados Unidos agonizante, prostrado, famélico, tal y como el Tri del Chepo-Tena-Vucetich hace cuatro años, México debía derrotar a Honduras para darle un vaso con vodka ruso al moribundo.

Vaya, incluso por orgullo, el Tri debió tener misericordia, para que Estados Unidos no pudiera restregarle en el rostro que le salvó la vida hace cuatro años. Las deudas de honor son deudas de horror cuando no se pagan.

ABRAHAM DIAZ/AFP/Getty Images

Estados Unidos construyó un puente hace cuatro años, y este martes México levantó un Muro para que Estados Unidos no acudiera a Rusia. Miles de estadounidenses tendrán un verano de MLS en 2018.

Y saqueado en su presupuesto millonario de turismo estadounidense, Putin reubica sus misiles: de la Casa Blanca a la casa del Tri allá en el CAR, por el predio de Alquiciras, al sur de la Ciudad de México, junto a la caseta de Tlalpan.

Es cierto: en la banca del Tri estaba alguien ajeno a este compromiso moral: Juan Carlos Osorio, quien se obsesiona con los ensayos demenciales de rotar jugadores de nómina y de posición. El honor no entra en sus "alternativas tácticas".

Y Osorio, en ese tiovivo, en ese carrusel, entretenido con sus caballitos, desoyó la historia, y organizó a su equipo para perder más que para ganar. Otro Frankenstein en la lúgubre parodia del fracaso.

Por eso, insisto, nos merecemos el Muro. Merecemos pagar el Muro. Bueno, Usted y yo no.

Que lo pague la FMF...

O que lo pague la libreta de renglones torcidos de Osorio...

O que lo pague Andrés Guardado al desperdiciar al minuto 94 ese tiro libre...

O que lo pague Guillermo Ochoa, con ese autogol al más puro estilo accidental y chusco de Chicharito, anotado en su propio marco con la mollera...

En redes sociales, entre aficionados y comunicadores, era evidente ese malestar por la derrota de México, pero no por el zapotazo de una selección endeble en futbol y en proyecto, sino porque se perdió una magnífica oportunidad de pagar una deuda de honor.

Los desagradecidos son como esos cachorros de hiena, que no sólo se alimentan de la ubre materna, sino que la arrancan y se la tragan aunque se desangre su progenitora.

Ser desagradecido es el Onceavo Mandamiento, ese que no está escrito, pero si hasta Jesús aceptó el beso de Judas para agradecerle que le mostrara a la eternidad el camino de ser Redentor.

El irlandés Richard Steele es muy claro: "Un favor bien retribuido es tan maravilloso como el honor, para el que lo confiere y el que lo recibe".

En redes sociales se proclamó hace cuatro años a "Zusi, hermano, ya eres mexicano". Ante Honduras, Zusi y EE.UU. entendieron que todo Abel tiene un hermanazo como Caín con una quijada de burro, dispuesto a traicionarlo...

Insisto, pues: nos merecemos el Muro, al fin y al cabo, los mexicanos estamos doctorados en la hábil tarea de construir túneles hasta dentro de los túneles... y hasta Rusia, si es necesario.

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LOS ÁNGELES -- El drama es una cita a ciegas: lo improbable ocurre. Y el desenlace de la Concacaf vistió a unos y desvistió a otros.

1.- México tenía una deuda con EEUU. Hace cuatro años, los estadounidenses, sin nada que ganar ni que perder, vencieron de visitantes a Panamá con gallardía extrema. Y Zusi rescató de la tumba al Tri, que ya recibía los Santos Óleos en San José.

2.- Más allá de que queda pendiente esa deuda de honor, México comparece con otro de los demenciales rompecabezas de Juan Carlos Osorio. Las rotaciones siguen armando Frankensteins.

3.- Y en una actuación indecorosa, desordenando más al equipo con cambios cocinados bajo histeria, termina con un engendro que cae, cierto, con un gol en fuera de lugar, que permite a Honduras meterse a la repesca ante Australia.

4.- El desencanto se cierne sobre EEUU y Honduras cuando Panamá consigue meterse al Mundial de Rusia de manera directa, gracias a uno de esos goles nefastos, sucios, promiscuos, corruptos, cuando se da por bueno un balón que jamás rebasa la línea de meta.

5.- El fracaso de EEUU, que será colgado como pecado a Bruce Arena, es sin duda culpa directa de la tolerancia dictatorial de Sunil Gulatti a las ruinas que dejó Jurgen Klinsmann de los procesos previos de Bob Bradley, del mismo Arena, Steve Sampson y hasta el fundador de todo, Bora Milutinovic.

6.- Honduras sufrirá. Australia, en un proceso distinto, será su rival, y sin la fortaleza de otros tiempos, pero los catrachos deberán ser cuidadosos e inteligentes desde la logística de los viajes, hasta la devoción de sus jugadores, que esta noche de martes, saldaron pecados previos, pero por eso, la repesca es un premio, pero también un castigo.

7.- El proceso de Juan Carlos Osorio, que pretendía imponer nuevas cifras, es decir, seguir vistiendo de oropel engañoso, titilante para los embaucados, un paso que sigue dejando dudas sobre su capacidad para desafiar a potencias en el Mundial. Honduras sólo le hizo tres, gracias a que entre una noche aciaga, Guillermo Ochoa salvó al menos tres fusilamientos.

Esta jornada, debe ser un parteaguas para muchos.

1.- En cualquier otro balompié, un fracaso como el de EEUU, le costaría el pescuezo a su dirigente, pero Gulatti es intocable para los medios estadounidenses. ¿Ahora con quién experimentará?

2.- México debe dejar de revolcarse en los buscapiés de pirotecnia de sus números en la eliminatoria, y portarse seriamente para conformar un equipo y dejar fuera las rotaciones. Pero Osorio, amparado por Decio de María, no lo hará.

3.- Panamá debe plantearse una preparación genuina para un Mundial. Afortunadamente, un tipo avezado en ello, experto en torneos así, puede organizar correctamente la estrategia.

4.- Mal querido por la afición, cuestionado por clubes y dirigentes, pero Jorge Luis Pinto intentará montar en nueve meses un ente capaz de imitar el maravilloso milagro tico en 2014.

5.- Para Costa Rica, con una generación confiada, sólida, se abre otra puerta que no debe descuidar: preparar las siguientes generaciones, con dos Hexagonales respetables consecutivos.

Y al final, así como hace cuatro años, se convirtió en tendencia en Twitter #ZusiHermanoEresMexicano, hoy a Zusi, sus hermanos de profesión, le fueron desleales en la cancha, parte culpa de los jugadores y gran parte culpa de la tómbola, o ruleta o cubilete, al que recurre Osorio para hacer sus alineaciones.

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LOS ÁNGELES -- Esos puños recios, sólidos, firmes, erguidos, amenazando al cielo y a los Cielos: Dios, nunca más. Ese estandarte cromático de tanta vida, entre tanta muerte. Ese gesto poderoso de fe enarbolando la esperanza. La victoria absoluta sobre la iracunda naturaleza.

El Himno estremece, más que nunca, más que siempre. Cada acorde, un microsismo, en cada uno de los más de 30 mil presentes, esos, esos mismos, que murieron de muerte ajena, un poquito, ese holocausto del 19 de septiembre, y resucitaron con la fortaleza desafiante de los diminutos colosos que hurgaban en las fauces de la tragedia, en busca de un latido, un quejido, un suspiro. Homenaje a los héroes genuinos, esos de rostro bruñido.

Frida, serena: la hecatombe recula y se esconde en el pasado, intimidada por ese muro de puños en alto. Miguel Layún se convulsiona. Pero, llora Miguel, que la sangre se ha secado, y entérate: los nobles sepulcros, son los cimientos de un nuevo México.

El estadio Alfonso Lastras de San Luis Potosí es uno más de los epicentros del renacimiento. Tal vez casi profano, de tan festivo; tal vez casi insolente porque el futbol obliga a agitar banderas, cuando una Nación entera aún conserva solemnemente su bandera a media asta, como señal de alas inquietas de alerta.

Fue, ese momento, con una suntuosidad doliente, respetuosa, cauterizadora, lo apasionante de la jornada.

Después de ello, una selección mexicana patética en el primer tiempo, ante un seleccionado de Trinidad & Tobago formado al vapor, una versión B, improvisada, toda vez que vendavales ajenos le apagaron y le apaciguaron sus ilusiones mundialistas.

Mejora el Tri en el segundo tiempo, con una losa a cuestas, tras el 0-1 de Winchester en la primera mitad. Oportunismo de Chucky Lozano empata, mientras que el que aseguró que "anoto más que los que fallo", Javier Hernández, hace el 2-1, después de desperdiciar tres nítidas.

Cierra Héctor Herrera. Golazo. Cobro a segundo poste, en ese limbo ilocalizable, donde muere el resuello del arquero y se yergue el poste izquierdo. 3-1.

Y claro, festejo desmesurado. En todas partes. En la tribuna, que tiene el derecho supremo de fantasear según sea el caso. Y en las redes sociales, donde unos se consuelan hasta con el hedor que despide esta victoria, mientras otros alertan que detrás de la pirotecnia del marcador, hay un lúgubre comportamiento futbolístico. Y hasta en micrófonos cabalgan estrepitosos aunque famélicos de justificaciones, los cantos de sirenas.

Chucky, Chicharito, Herrera... levantaron el puño por el triunfo sobre la versión B de los trinitarios.

En realidad, los únicos puños que este viernes por la noche se llenaron de gloria, fueron esos heraldos que homenajearon el tesón, la rabia, el humanismo, la fe, de esos, de todos, de los titanes que aún hoy escuchan, porque escuchan, entre las silenciosas entrañas del siniestro, esos latidos que son una celebración de vida... Esos puños, los que fueron astas huérfanas de banderas y de vidas ausentes, antes de que el árbitro diera el silbatazo inicial, esos, esos sí son México...

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LOS ÁNGELES -- En estos tiempos en los que el universo cabe en un iWatch, La Sultana Aixa habría espetado a Jesús Martínez Patiño con una derivación de su sermón a su hijo Boabdil: "no llores como hombre lo que no supiste defender como directivo de futbol".

El reproche original de Doña Aixa fue "no llores como mujer lo que no supiste defender como hombre", después de que su junior se dio el lujo de perder el Reino de Granada.

En Futbol Picante, ante José Ramón Fernández y Héctor Huerta, el dueño del León y del Pachuca recreó, con un delicioso dramatismo, la opereta desarrollada truculentamente por Decio de María y sus secuaces para dejar en claro quién manda en el futbol mexicano, aunque ese zar balompédico se preocupe más por los grupitos de jilgueros afónicos formados al vapor, y por la confección de lacrimógenas teleseries cada vez más pobres en argumento y más ricas en ajetreos de alcoba.

1.- Jesús Martínez denuncia que los contratos con Televisa que estuvieron vigentes ocho años, nunca les fueron mostrados a los dueños de clubes, y que en estos últimos y caóticos días de asignación de los derechos de transmisión, simplemente estuvieron más escondidos que Decio de María el 19 de septiembre y semanas subsiguientes.

Martínez se jacta de que él reclamó hace 10 meses que se analizara colocar en subasta los derechos de transmisión de la selección mexicana, y desde entonces el contrato vigente se convirtió en algo más sagrado y oculto que el acta de nacimiento de Chabelo.

Si hubiera tenido a La Sultana Aixa, Jesús Martínez habría sido azuzado para que con cimitarra verbal en mano impugnara la decisión del Comité de Comercialización y la posterior votación en la Asamblea.

Faltaron pues gónadas al dueño del Pachuca y León y por supuesto al resto de votantes, que ahora más que nunca certificaron que no fue accidente el bautizo de "Yunta de Dueños" de Sven-Goran Eriksson, que fue lo único exquisito que dejó a más de llevarse su millonaria pensión vitalicia y su consorte eventual nativa de Colombia.

Así quedaron, Jesús y sus apóstoles de la revuelta: como una "Yunta de Dueños" al aceptar votar sobre un supuesto contrato, una supuesta cláusula de renovación automática, que apareció de la nada, tras ocho años de desconocerse. Houdini sacó un elefante de la chistera.

"Chucho Pachuco", como le llaman algunos atrevidos, careció de esa viril autoridad para tomar el caudillaje, aunque es cierto, estaba rodeado de ovejas, trémulas todas, de ser llevadas al matadero. El lobo estaba chimuelo.

Insisto, durante ocho años, Jorge Vergara cobró mucho mejor que el Tri a Televisa, y queda claro que los sufridos, cautivos y desilusionados aficionados del Tri cuadruplican por lo menos a los Chivahermanos.

2.- En esta charla exclusiva con ESPN, Jesús Martínez gimotea además que quienes se oponían eventualmente a que se entregaran las transmisiones envueltas para regalo con la dignidad hecha jirones de los dueños de clubes eran amenazados.

Dice el multipropietario de equipos que González Ornelas --por quien dice meter las manos al fuego-- le aseguró que él estaba siendo presionado a respaldar, contra su voluntad, el apoyo a Televisa.

Si Martínez habla de amenazas, si fuera Boabdil, La Sultana Aixa le habría conminado a que desenmascarara a los truhanes que lo intimidaban y coaccionaban, y que especificaran que tipo de ultimátum le habrían lanzado.

Porque es muy distinto que el interino en la FMF y la marioneta del Salón Oval de Televisa, Decio de María, le dijera que a lo mejor los árbitros se equivocaban accidentalmente contra Pachuca y León, y otra muy distinta que le dijera, a la vieja usanza, a la vieja escuela, que casualmente en algún noticiero se revelarían todos los orígenes de los terrenos, los socios, los dineros y las alianzas con políticos hidalguenses para consolidar y consumar lo que es Grupo Pachuca.

Hay diferencia abismal de oratoria y capacidad de convencimiento entre un pellizco y un taladro de dentista cerca de la encía sana.

Alguien allegado a la disputa de Chivas por los derechos de transmisión, asegura, audazmente, que para presionar a Vergara se le habló de algunas situaciones fiscales sensibles en su entorno, y de algún eventual, súbito y extraño respaldo a su ex esposa Angélica Fuentes, en caso de que no aceptara negociar de nuevo y con intenciones de ceder.

Pero, hasta en eso, Martínez navegó en la superficialidad donde habitan los timoratos, y es solo apto para varones.

3.- Entre su listado, Jesús Martínez denuncia que Decio de María escondió, como las marchantas de los tianguis, en el seno, la carta en la que previamente Carlos Slim y Telemundo habían enviado su intención de disputar los derechos de transmisión cuando llegara el momento de la revisión de contratos.

Decio ocultó la epístola disidente, y solo hasta que por decisiones de Slim se hizo pública la propuesta, entonces fue que ya el talentosísimo, honestísimo y vivaracho De María no pudo tapar la tormenta ante La Famiglia del futbol mexicano.

¿Esconder esa misiva fue decisión de Decio? De ser así, es grave. ¿O alguien le ordenó que la mantuviera oculta? Aún más grave, pero a final de cuentas es la ratificación de que él, y todos los dueños de equipos, conforman un teatro guiñol para diversión de Emilio Azcárraga Jean.

4.- 'DESAMIGA' DE SU FACEBOOK A IRARRAGORRI. Cierra su capítulo diciendo que Alejandro Irarragorri, quien terminó mal parado en este jaloneo, casi en un papel coincidente con el segundo apellido del mismo Jesús Martínez, es decir Patiño, ya no es más su amigo, sino sólo un compañero en la Liga MX.

Me imagino que tras romper en llanto, desplomarse en histeria, y buscar algún tipo de consuelo, quejumbroso, Irarragorri debió repetir ese dicho mexicano: "Estando bien con Dios que vaya y (...) a su madre el Diablo".

De cualquier manera, es relevante, útil, atrevido, rescatable y destacable, que al menos haya una oveja negra en ese rebaño de federativos serviles y sumisos con el atrevimiento glandular de exhibir el manoseo absoluto del futbol mexicano, especialmente el de la selección mexicana, esa que es de todos, pero, insisto, es el hobby de uno solo.

La pregunta obligadamente es: ¿si así se manipula la mesa de una asamblea de dueños del futbol mexicano, se manipulará de la misma manera lo que ocurre en las canchas del futbol mexicano...?

Contéstame Jesús, mientras te quitan los clavos...

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LOS ÁNGELES -- Cicerón fue brutal: "La verdad se corrompe tanto con la mentira como con el silencio".

La FMF distribuyó una autoexpiación, una declaración de culpa, para indultarse de sus propios pecados, en la orfandad de un boletín sin firma para explicar la cesión de derechos de transmisión de la selección mexicana. El anonimato es un discurso culposo.

Y lo hizo un domingo por la mañana: 48 horas después, como si la conciencia dormida de la FMF tuviera pesadillas, y necesitara confirmar su mal proceder exponiendo sus motivos. La conciencia es el Judas de los mal portados.

En su pasquín de seis puntos, la FMF cae en deliciosas contradicciones. La idiotez y la mentira cojean de distintos pies, y caen sin tropezarse.

1.- La FMF explica que hubo un informe tras exhaustivo análisis durante ocho meses, por parte del Comité de Comercialización, que lo forman cuatro clubes elegidos por no tener compromisos con televisoras: Monterrey, Pumas, Santos y Xolos. ¿Y Cruz Azul, Tigres, Toluca, etc? ¿Y a Chivas lo descarta ChivasTV? De risa.

2.- Explica el panfleto que tomó 48 horas de cacumen y neuronas a Decio de María elaborar que se triplicó el beneficio económico del acuerdo. ¿Cuántos años estuvo cotizado el Tri por ejemplo, por debajo de Chivas? Ocho años.

¿Por qué la FMF cotizaba al Tri ante Adidas como una selección de impacto sobre 130 millones de habitantes y ante Televisa como mercancía de segunda? ¿Recolecta más beneficios Adidas vendiendo camisetas que las televisoras comercializando al Tri?

Las ganancias, antes del Mundial de Brasil, eran de 3 millones de dólares libres por cada transmisión de cada juego de México, molero u oficial, con una alcancía especial en Copas del Mundo.

¡Ah, pero la gran mentira! Esa delicia de tropezarse con las agujetas desatadas de la estulticia. Habla pomposamente en este punto la FMF que anuló la cláusula de renovación automática de contrato.

Y, entonces, ¿para qué formar un Comité de Comercialización que debió trabajar hasta el desmayo, hasta quedar exánimes sus cuatro miembros, si de acuerdo a un estatuto estaba obligada la FMF a endosarle automáticamente los derechos a Televisa?

3.- En pocas palabras, cuando la FMF, con la histeria reflejada en el rostro de Decio, fue a desahogarse con Emilio Azcárraga Jean, de que Carlos Slim/Telemundo ofrecían mucho más de lo que ofrecía Televisa.

Si Decio, la FMF y los cuatro títeres de la Comisión permitieron la contraoferta a Televisa, porqué no permitieron también una contraoferta a Carlos Slim/Telemundo. Cierto: habría sido un detalle de lealtad, ética, responsabilidad e inteligencia, cuatro valores que están vetados en la FMF.

4.- Los cuatro componentes de la Comisión, explica el comunicado, eligieron por tres votos a uno (Monterrey), a Televisa y TV Azteca. Una mentira: Televisa compra los derechos y los subarrienda. La otra ¿son más 231 millones de dólares que 260, para cuatro personas a cargo de empresas?

5.- Y, en la FMF todos están convencidos de que este nuevo acuerdo de cesión de transmisiones, "favorecerá el desarrollo y competitividad de la Selección Nacional". Una joya del futurismo. No más 7-0 ni ridículos en Copa Confederaciones y Copa Oro.

6.- Y en este apartado del folleto, garantizan que la selección mexicana siga siendo de todos, aunque en realidad seguirá siendo de uno solo, el juguetito de Emilio.

Aquí es urgente recordar que la propuesta de Carlos Slim/Telemundo se enfocaba a los derechos sólo para EEUU y plataformas digitales a nivel mundial, pero los derechos para transmisión por TV abierta en México, seguirían a disposición de la FMF para comercializarlos para que en México nadie se quedara sin ver el Mundial.

Es decir, nada habría impedido, incluso, que la FMF aceptara las dos ofertas, y en lugar de sumar 231 mdd, embolsarse 491 millones de dólares.

Queda claro que este sexto punto es una farsa de una FMF que súbitamente se transforma en la Madre Teresa de Calcuta del aficionado en México, en una labor beatificadora, benefactora, de altruismo, de filantropía.

Y podría creerse, de no ser porque en este ciclo mundialista facturará 650 millones de dólares, pero es tan abnegadamente generoso que a para los damnificados por el sismo del 19 de septiembre, sólo aportó 7 millones de pesos (unos 365 mil dólares), que se convertirán en 14 millones de pesos con el apoyo de un banco.

Sí, muy dadivosa la FMF, con un espíritu quijotesco de humanismo.

Y si Usted coincide con Cicerón, encontrará empatía en Aristóteles: "No basta decir solamente la verdad, es más conveniente mostrar la causa de la falsedad".

Amén...

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LOS ÁNGELES -- Chivas abdica. El campeón vigente es ya sólo un holograma anecdótico en este Apertura 2017. El epitafio es simplista: Guadalajara 1-2 Lobos BUAP.

Cierto, las matemáticas aún rezongan, aún suplican, aún gimen en favor de Chivas. Quedan 21 puntos disponibles y necesita ganar al menos 16 de ellos, es decir, un 76 por ciento de efectividad. La Liguilla no es imposible, pero es improbable...

A Rey muerto, rey puesto...

Ciertamente, la sentencia de las anémicas ilusiones rojiblanca tuvo un finiquito preciosista, exquisito. Un pasaje plagiado al exuberante repertorio de arlequines de Cirque du Soleil. Ser destronado así es hasta un homenaje para el campeón saliente...

Minuto 85. Trazo por derecha. Escoltado por cuatro, Amaury Escoto, hurga en el catálogo de las hazañas. Veleidoso, elige ungirse de inmortalidad.

De espaldas al marco, en esa cita a ciegas donde confluyen lo sublime y lo ridículo, Escoto se transforma en el acróbata de los milagros. Para un Lobos BUAP urgidos de milagros.

Porque la estampa es perfecta. Trapecista en el vacío, desafiando la gravedad, ridiculizando a Newton, su manzana y las teorías, Escoto se suspende en el aire, estiliza una chilena que debió de provocar una hemorragia de memorias en Hugo Sánchez.

En la vertiginosa acuarela, Escoto se desploma en el césped aún con la incertidumbre. El balón, catapultado con más bendiciones que certezas, entra al ángulo izquierdo. Rodolfo Cota se lanzó como patiño, solo para pedir una limosna de historia con su rictus de histeria.

Las redes ondearon arropando de gloria a la gordita de piel lustrosa. 1-2. Silencio, ese silencio estupefacto, sofocado, pasmado, ese silencio del azoro. Y después el orfeón fue de unos pocos, un coro de aullidos, ante el gemido doloroso de los anfitriones, pocos por cierto en ese Estadio Chivas. Los Lobos habían devorado al Rebaño.

Así, en esa cadencia eternizada en dos segundos, Escoto gana el Premio Puskas por adelantado. Irónico: el universo se embelesó con ese gol, y el artista que colgó la obra en el museo eterno de la memoria, tendría que recurrir después al consuelo del video, casi como para narrarlo en tercera persona, como si fuera ajeno.

Y de la mano de ese golazo de Escoto, se inhumaron en la pira del fracaso, las últimas esperanzas de Chivas de llegar a la Liguilla para intentar tener derecho, al menos, a los escarceos de querer ser bicampeón.

Antes, en los 85 minutos previo al majestuoso funeral del Guadalajara oficiado por el ballet de un segundo de Escoto, Lobos BUAP había tomado ventaja en el manejo del partido y el marcador. Advíncula lo había certificado en la red en el primer tiempo.

Chivas reaccionó en el segundo tiempo. Igualó Rodolfo Pizarro con un escopetazo cruzado a la derecha de Villalpando. Tendría el Guadalajara otras tres. El desperdicio tiene lágrimas inútiles de lamento.

Insisto: hasta la aritmética simple le da aún respiración de boca a boca a Chivas. Pero tiene un problema: el fin de semana lo emboscará Tigres, ese mismo que tiene las obsesiones negras abotagadas en el buche, rencores, odios, rabia y ansias, desde la revancha de la final, hasta ese penalti que se tragó Luis Enrique Santander.

Al menos, Chivas podrá decir que en el sepelio de sus pretensiones de bicampeonato, fue oficiado por uno de esos bailarines exóticos de Cirque du Soleil: un tal Amaury Escoto, quien por cierto, alguna vez, les ofreció Tigres... y lo desairaron.

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