Chicago Cubs and 1998 New York Yankees
Getty Images, AP PhotoLos Cachorros de 2016, al igual que los Yankees de 1998, están sacándole partido a cada turno y haciendo fiesta con los rivales débiles, y es posible que no estén a su máxima capacidad todavía.
La oficina central de los Cachorros de Chicago sigue intentando mejorar al equipo, según escribe Gordon Wittenmyer.

El equipo, como un todo, ha tenido uno de los mejores inicios de temporada en la historia de Grandes Ligas, con marca de 20-6 y un diferencial de carreras de más-93.

Ellos están haciendo lo mismo que hicieron los Yankees de 1998: Generando consistentemente turnos competitivos y sólidos en el plato en cada partido, y destruyendo sistemáticamente una liga que casualmente está saturada de equipos no competitivos. En 1998, la Liga Americana añadió a los Devil Rays de Tampa Bay, un equipo de expansión que tuvo marca de 1-11 ante los Yankees, y Kansas City se fue sin victorias en 10 juegos ante Nueva York, permitiendo 78 carreras en 89 entradas. De igual forma, los Cachorros destruyeron a los Rojos, superándolos en anotaciones hasta ahora 60-20.

Pero los Cachorros también completaron la barrida sobre los Piratas, abrumándolos en los tres partidos. Hubo momentos en los que un turno al bate o una jugada pudieron llevar el partido por otro camino, y el miércoles, un momento como ese ocurrió cuando Andrew McCutchen dejó caer un batazo de línea, extendiendo el ramillete de los Cachorros - he aquí la jugada - y entonces Ben Zobrist destrozó el siguiente lanzamiento de parte de Juan Nicasio para un cuadrangular de tres carreras.

Sin embargo, en general la serie no fue competitiva: Los Cachorros dominaron a los Piratas en los tres días, superando en anotaciones a Pittsburgh 20-5, los superaron en hits 34-21, y lograron casi el doble de boletos, 15 to 8. En esta temporada, los Cachorros han recibido 139 boletos y han otorgado apenas 66, un conjunto de números que están en el corazón de su éxito.

Pero he aquí lo que da un poco de temor al resto de los equipos de la Liga Nacional, incluyendo a los Piratas y los Cardenales, quienes tienen la tarea de intentar darle alcance a Chicago en el resto de la temporada: Individualmente, la mayor parte de estos Cachorros de 2016 - al igual que los Yankees de 1998 - no están necesariamente jugando a su mejor nivel.

Oh, seguro, Dexter Fowler ya es uno de los primeros candidatos al JMV, con promedio de .348, OPS de 1.057, y Kris Bryant está bateando .303. Pero Anthony Rizzo batea .260 hasta el jueves en la mañana, con mucho poder, y Zobrist promedia .250, y Jason Heyward realmente ha tenido problemas en el plato, con promedio de .211. A los Cachorros le quedan solo dos receptores: Miguel Montero está en la lista de lesionados, y por supuesto, Kyle Schwarber está fuera por el resto de la temporada. Jorge Soler ha fallado en asegurarse el puesto de jardinero izquierdo luego de la lesión de Schwarber, lo que ha dado como resultado más turnos al bate para Javier Báez, y este ha demostrado día a día lo dinámico que puede ser como jugador.

Jake Arrieta ha sido históricamente grandioso, sí, pero John Lackey ha sido un poco inconsistente. Trevor Cahill, que se esperaba que fuese parte importante del bullpen, ha tenido problemas con su comando.

Ellos tienen muchos jugadores realmente buenos que están teniendo temporadas realmente buenas, aplastando a equipos malos e incluso a algunos equipos buenos, pero es posible que la Liga Nacional no haya visto su mejor forma todavía. Y eso es de temer.
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